Trabajadores de confianza de Petróleos Mexicanos (Pemex) han manifestado su inconformidad ante el reciente aumento en la renta de las viviendas que la empresa les proporciona en la zona sur de Tamaulipas, principalmente en las inmediaciones de la Refinería Francisco I. Madero en Ciudad Madero. De acuerdo con testimonios recogidos, la mayoría de estas viviendas se localizan frente a la refinería, lo que permite al personal administrativo y técnico responder de manera inmediata ante cualquier emergencia que pudiera presentarse en el complejo petrolero. Sin embargo, los nuevos montos de renta, que entraron en vigor el 3 de marzo y que van desde los 678 pesos hasta los nueve mil 619 pesos mensuales en regiones como Cadereyta, Madero, Minatitlán, Salamanca, Salina Cruz y Tula, han generado preocupación y molestia entre quienes habitan estos inmuebles, al considerar que los precios superan los del mercado para casas de características similares.
La medida fue confirmada en un oficio firmado por la directora de Administración y Servicios de Pemex, Marcela Villegas Silva, con fecha del 6 de febrero de 2026, quien argumentó que la actualización de las rentas forma parte de una estrategia para fortalecer la sostenibilidad financiera de la empresa. No obstante, aseguró que los precios fijados continúan siendo inferiores a los del mercado inmobiliario actual. Este aumento fue expuesto durante la conferencia matutina del lunes 2 de marzo a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien afirmó desconocer la implementación de dicha medida y se comprometió a investigar el caso. La noticia ha circulado rápidamente entre los trabajadores, que ahora se encuentran a la espera de que se realice un análisis interno para conocer el sentir de la mayoría de los habitantes de estas viviendas.
Según José Luis Noriega Medina, Secretario General de la Sección 11 de la Unión Nacional de Técnicos y Profesionistas Petroleros (UNTyPP), el incremento es injusto y peligroso, ya que podría provocar que los trabajadores opten por abandonar las viviendas, lo que pondría en riesgo la capacidad de respuesta ante contingencias en la refinería. Noriega Medina señaló que, además de pagar la renta, los profesionistas que llegan a estas casas deben invertir de su propio bolsillo cantidades cercanas a los 300 mil pesos para rehabilitarlas y hacerlas habitables para sus familias. Muchas de estas viviendas, explicó, han sido el hogar de varias generaciones de trabajadores petroleros y su proximidad a la refinería es fundamental para que el personal pueda cumplir con sus responsabilidades de vigilancia y atención a emergencias sin perder tiempo valioso en traslados.
La situación se torna aún más delicada considerando antecedentes trágicos en la zona. El 21 de julio de 2023, una explosión en la casa marcada con el número 4 de la colonia Del Bosque –ubicada frente a la Refinería Madero– dejó como saldo la muerte de dos personas y graves lesiones a otros miembros de una familia, luego de que una acumulación de gas provocara el siniestro. Peritos en criminalística, fotografía y especialistas en incendios y explosiones acudieron al lugar para investigar los hechos. Este incidente evidenció la importancia de contar con personal capacitado y listo para atender emergencias a cualquier hora, lo que refuerza la necesidad de que los trabajadores vivan cerca de su centro laboral.
Por ahora, los empleados de Pemex afectados por el aumento en las rentas continúan analizando la situación y discutiendo posibles acciones a tomar, mientras esperan una respuesta oficial de la empresa y del gobierno federal. Algunos de ellos han señalado que, a pesar de los altos costos de mantenimiento que representan estas casas –muchas de las cuales presentan deterioros importantes–, no reciben ningún tipo de compensación o apoyo para su rehabilitación. La incertidumbre sobre el futuro de sus viviendas y la presión económica adicional han generado preocupación entre las familias, que valoran tanto la cercanía a su trabajo como la estabilidad y seguridad de su hogar.





