UNAM e IPN aplican el mismo sistema de examen de admisión 2026, pero con resultados dispares para los aspirantes

By: Protagonista

El uso de tecnología en los procesos de admisión universitaria ha estado en el centro de la atención, especialmente en el caso del examen de ingreso 2026 de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Este examen ha suscitado debates sobre la eficacia y la transparencia de las evaluaciones en línea, dado que se implementó un sistema que, aunque común a otras instituciones, ha generado diferentes reacciones entre los aspirantes.

Ambas instituciones educativas, la UNAM y el Instituto Politécnico Nacional (IPN), adoptaron el Navegador Seguro (LockDown Browser) como herramienta para llevar a cabo sus exámenes de admisión. Este software está diseñado para limitar el acceso a otras aplicaciones y funciones del dispositivo durante la evaluación, con el objetivo de minimizar las posibilidades de hacer trampa. A pesar de esta similitud, las convocatorias de cada institución presentan variaciones significativas en cuanto a la forma en que se gestionan los resultados y la comunicación con los postulantes.

Las orientaciones para los aspirantes de la UNAM incluyeron la descarga del LockDown Browser, así como la realización de una prueba preliminar y un simulador antes de la evaluación oficial. El IPN también exigió la instalación del mismo software, pero las diferencias en el proceso no se detienen ahí. Durante la segunda jornada del examen, la UNAM afirmó que la plataforma funcionó de manera eficiente, con la supervisión respaldada por herramientas de inteligencia artificial, lo que suscitó confianza en su operatividad.

A pesar de que ambas universidades utilizaron la misma tecnología, el examen de la UNAM representa un hito al ser el primer concurso de ingreso a licenciatura completamente en línea. Esto conllevó a una serie de investigaciones debido a patrones inusuales observados en los resultados, lo que resultó en el bloqueo de más de mil exámenes. Esta situación ha llevado a cuestionamientos sobre la validez de los resultados y la transparencia del proceso.

Una de las diferencias más notables radica en la forma en que se publican los resultados. La UNAM proporciona el número de aciertos por aspirante, permitiendo que muchos comparen sus puntajes y cuestionen posibles irregularidades. En contraste, el IPN mantiene una política de informar únicamente si un candidato ha sido seleccionado, sin desglosar los aciertos obtenidos. Esta falta de transparencia ha generado críticas y ha puesto de relieve las distintas prácticas de comunicación de ambos institutos en el contexto de sus procesos de admisión.